Mantenimiento y limpieza de cámara y objetivos

Consejos prácticos para el cuidado de tu equipo fotográfico

Mantenimiento y limpieza de cámara y objetivosFoto: Tim RT (CC BY-ND 2.0)

Lo básico y fundamental

La primera recomendación es que con un cuidado básico y de sentido común tendremos el equipo perfecto durante años. Si compramos una cámara y no la sacamos por miedo a que se estropee estaremos tirando el dinero y no disfrutaremos haciendo fotos. Es preferible que se nos rompa el equipo por uso intensivo, nadie está libre de un error o de mala suerte, pero no te obsesiones con las medidas de seguridad: aplica sentido común, conocimiento del equipo y precauciones básicas.

Dicho esto, las cámaras y objetivos son dispositivos delicados (y caros),  intentaremos evitar las situaciones de riesgo o los errores más frecuentes.

El cuidado más inmediato tiene que ver con la protección física (golpes y caídas)

  • Transportar siempre la cámara en una bolsa o mochila acolchada y resistente. Cada elemento del equipo tiene que ir separado individualmente para evitar que choquen o rocen entre sí en el interior de la mochila. Cuidado con las hebillas y partes más duras de la mochila, que pueden rayar el equipo (especial cuidado con los objetivos por ejemplo, guardar siempre con sus tapas)
  • Siempre que sea posible llevar la cámara colgada al cuello con la correa (o con un arnés o sujeción de muñeca..) para evitar que caiga al suelo si por cualquier motivo se nos resbala de las manos.
  • Cuidado cuando dejamos la cámara sobre una mesa. Una caída por descuido desde cierta altura puede dañarla. También cuidado con dejar la correa colgando ya que se nos puede enganchar y podemos tirar la cámara.
  • Cuidado con los objetivos cuando los dejamos en una mesa, si los colocamos en horizontal pueden rodar y caer.
  • Si usamos trípode, asegurar bien el trípode sobre el terreno con las patas bien abiertas y asegurar bien la cámara al trípode. Algunas configuraciones de cámara más objetivo pueden ser muy pesadas, el centro de gravedad queda muy arriba y un golpe accidental puede hacer que vuelque todo el equipo. Cuidado con la correa cuando trabajamos con trípode, la podemos enganchar accidentalmente y tirar todo abajo.
  • No dejes la cámara ni el equipo al sol directo durante mucho tiempo. Los rayos ultravioletas y el calentamiento hacen que los materiales plásticos se vayan degradando, pueden sufrir deformaciones, etc.
  • Si sales a fotografiar acompañado por niños pequeños o mascotas necesitarás dosis extra de cuidado y paciencia 🙂

 

Evitar la entrada de polvo y suciedad

En las cámaras de objetivos intercambiables (réflex y EVIL / mirrorless) uno de los enemigos es el polvo, las salpicaduras o cualquier elemento externo o suciedad que pueda llegar al interior de la cámara, sobre todo que manche el sensor.

Cuidados básicos:

  • Mantener el sensor al descubierto lo menos posible. Siempre la cámara con un objetivo puesto o con la tapa de protección.
  • Si tenemos que hacer un cambio de objetivo procurar hacerlo en un entorno libre de polvo (y lluvia lógicamente o salpicaduras, evitar cualquier elemento externo que pueda entrar al interior de la cámara).
  • El cambio de objetivo se tiene que hacer de una forma rápida pero con tranquilidad (no sea que por evitar la entrada de polvo, con las prisas se nos caiga un objetivo o dañemos algo, y sea peor el remedio que la enfermedad).
  • Cuando cambiamos el objetivo procurar colocar la cámara con el sensor mirando hacia abajo. Si el objetivo o la propia cámara tiene polvo en su parte externa (cosa muy probable) evitaremos que dicho polvo caiga hacia dentro de la cámara.
  • Por supuesto nunca tocar el sensor ni los elementos internos de la cámara con los dedos

Más adelante comentamos sobre la limpieza de la cámara y la limpieza del sensor.

 

Objetivos y elementos ópticos

  • No tocar las lentes con los dedos. Incluso con las manos perfectamente limpias los dedos dejan una huella de grasa.
  • Cuando quitamos el objetivo, colocarle inmediatamente las tapas de protección, tanto la delantera como la trasera.
  • Limpia el objetivo con gamuza de microfibra y líquido de limpieza específico (ahora lo veremos más abajo). No limpies la lente con la camiseta o lo primero que pilles. No eches el aliento sobre el objetivo para limpiarlo.
  • La lente delantera del objetivo está en contacto con el exterior, por lo tanto expuesta al polvo, salpicaduras y suciedad en general. Una opción es utilizar un filtro ultravioleta, que se coloca enroscado al objetivo y minimiza la entrada de polvo y puede evitar algún que otro arañazo. Si eres principiante yo recomendaría usarlo hasta adquirir práctica con el manejo de los objetivos, su limpieza, etc. Más adelante puedes prescindir de estos filtros o colocarlos sólo en situaciones con mucho polvo o posibilidad de salpicaduras
  • Un elemento que puede ser útil como protección es el parasol del objetivo. En primer lugar hace de separador físico entre la lente frontal y el exterior, y puede evitar algún golpe o rozadura. Y en segundo lugar, si se nos cae la cámara aporta una protección adicional (aunque en este caso será más cuestión de suerte que no se rompa algo)
  • La humedad es una enemiga de los objetivos ya que permite el desarrollo de hongos en su interior. Además los objetivos incluyen en su interior electrónica, que tampoco se lleva muy bien con la humedad.
  • Guarda los objetivos en casa en una mochila acolchada o en bolsas acolchadas individuales, en un entorno seco y protegido. Se pueden añadir bolsitas anti-humedad en el armario o la mochila donde dejamos el equipo.
  • El entorno de costa suele propiciar un ambiente más húmedo y además el salitre del mar puede ser perjudicial a largo plazo tanto para la electrónica como para la óptica porque se cristaliza la sal en la cámara y el objetivo. Simplemente cuando tengamos el equipo en casa habrá que buscar el lugar más seco posible y usar si es necesario las bolsitas anti humedad.

La playa en general es un ambiente relativamente hostil porque se combina la arena (que acaba llegando misteriosamente a todos los rincones del equipo), el polvo arrastrado por el viento, la humedad y posibles salpicaduras, y el salitre del mar. No quiere decir que no hagamos fotografía en la playa, pero si lo hacemos de forma continuada interesaría utilizar una cámara y objetivo sellados.

Limpieza de objetivos

Las lentes de los objetivos tienen en la parte exterior una serie de recubrimientos (coated / multi-coated) de materiales especiales que se utilizan para disminuir los reflejos, corregir aberraciones cromáticas, etc. Por ese motivo al limpiar no sólo hay que evitar rayar el cristal de la lente, sino que debemos tener cuidado de no dañar esos recubrimientos por abrasión o por usar productos químicos no adecuados.

Los fabricantes recomiendan no utilizar el aliento (la típica forma de limpiar las gafas con el vaho y un pañuelo) porque la propia saliva contiene ácidos que pueden resultar perjudiciales a la larga para los recubrimientos. Esto seguramente es una exageración, pero teniendo en cuenta el precio de los objetivos, ¿para qué nos vamos a arriesgar si cuesta muy poco hacerlo bien?

¿Qué vamos a necesitar?

  • Soplador manual de aire (pera de caucho)
  • Brocha o pincel de pelo muy suave. Es preferible tener dos o más pinceles y reservar uno sólo para la óptica, y los demás para quitar el polvo de los demás elementos de la cámara y el objetivo.
  • Opcionalmente un lápiz-pincel de limpieza (lens pen)
  • Líquido específico para limpieza de objetivos
  • Gamuza de microfibra, por ejemplo la que se utiliza para limpiar las gafas. Tiene que ser muy suave para no rayar la lente y además no debería soltar pelusas

Podemos comprar inicialmente un kit de limpieza que incluye todos estos elementos. Más adelante podemos ir adquiriendo o reponiendo los materiales por separado.

IMPORTANTE: Ten en cuenta que algunos de esos kits de limpieza incluyen el pulverizador para el líquido de limpieza (el recipiente), pero sin el líquido. El líquido de limpieza se puede comprar aparte lógicamente, pero revisa de todas formas la información del kit para ver si te compensa comprarlo con líquido o sin líquido.

Lo primero y más importante es eliminar las partículas más grandes y duras, ya que si pasamos un paño directamente, esas partículas de polvo y tierra actúan a modo de lija y arañan la superficie de la lente.

Procedimiento:

  • Preparar una mesa de trabajo con espacio suficiente y un entorno limpio. Nos lavamos las manos para eliminar suciedad y grasa.
  • Soplar al aire, sin apuntar hacia el objetivo, con el soplador unas cuantas veces para eliminar el polvo que pueda tener el propio soplador en el interior
  • Soplar con el soplador todo el objetivo. Primero por ejemplo toda la parte exterior con los protectores de las lentes colocados. Y luego nos centramos sobre todo en la lente exterior que es la que más suciedad acumula. Colocamos la parte que estamos soplando mirando hacia abajo, para que las partículas caigan hacia la mesa
  • Utilizamos el pincel con mucha suavidad para quitar el polvo de la lente y de la parte frontal. Colocamos siempre la superficie que estamos limpiando mirando hacia abajo. Ten en cuenta que la lente posterior y la zona de los contactos suele acumular también algo de grasa de los mecanismos interiores de la cámara: utiliza un pincel diferente para la limpieza de esa zona y de la parte externa del objetivo, y un pincel sólo para la óptica (lo mismo para la gamuza), así evitamos que la grasa vaya a parar a las lentes.
  • Ahora ya hemos retirado las partículas más grandes y duras podemos hacer la limpieza con el líquido y la gamuza de microfibra. Humedecemos ligeramente una zona de la gamuza con el líquido limpiador (nunca aplicar el líquido directamente sobre la lente) y pasamos la gamuza por la lente, de forma suave y haciendo círculos desde el centro hacia el exterior o al revés, para cubrir toda la superficie.
  • Usamos ahora una zona seca de la gamuza para secar la lente, siguiendo el mismo procedimiento con movimientos circulares y suavidad.
  • Las manchas de grasa (por ejemplo si tocamos la lente con los dedos, el típico ‘dedazo’ con la huella dactilar) suelen ser las más difíciles de quitar, simplemente hay que perseverar un poco con los movimientos circulares.
  • Aprovecha para soplar y limpiar con el pincel también las tapas de plástico protectoras de los objetivos, tanto la de la lente delantera como la de la lente trasera, ya que suelen acumular polvo.

 

 

Limpieza con el lápiz pincel (lens pen). Estos lápices tienen dos partes: un pincel de pelo blando por un lado y una pequeña superficie de terciopelo suave por el otro. La ventaja que tienen es que lo podemos llevar en la mochila por si tenemos que limpiar la lente del objetivo cuando estamos fuera.

El procedimiento es similar. Si no llevamos el soplador simplemente limpiamos muy suavemente con el pincel para asegurarnos de que no quede ninguna partícula grande. Y posteriormente aplicamos la parte de terciopelo del lápiz, con un movimiento circular suave como haríamos con la gamuza. En el caso de manchas de grasa puede costar un poco más, puesto que no usamos líquido, pero suele funcionar bastante bien.

 

Para la limpieza exterior del objetivo podemos utilizar un pincel de cerdas más duras, como los que se utilizan por ejemplo para algunas cortadoras de pelo o afeitadoras. También podemos utilizar una gamuza humedecida (sólo humedecida ligeramente) con agua. Es importante que para la limpieza de la parte externa tengamos colocados los protectores anterior y posterior del objetivo, para evitar que la suciedad vaya a parar a las lentes.

Para la limpieza de los filtros podemos seguir los mismos procedimientos que para los objetivos. Los filtros suelen ser menos delicados, pero en cualquier caso no cuesta nada seguir el mismo proceso.

 

Limpieza exterior de la cámara

Para la limpieza de la cámara simplemente usaremos un pincel de pelo suave (preferiblemente uno diferente del que usamos para la parte óptica) para quitar el polvo y la suciedad, sobre todo en la zona de botones y diales que es donde más se suele acumular.

Si se nos ha ensuciado más la cámara o si hemos estado en un entorno donde pueda haber cogido salitre, podemos pasar un paño o gamuza ligeramente humedecida en agua (no mojada, sólo humedecida)

Para la pantalla LCD podemos usar un procedimiento similar al de la limpieza de la óptica.

Para el visor óptico podemos usar el líquido de limpieza de los objetivos aplicado con un bastoncillo.

 

Limpieza del sensor

Tarde o temprano acaba entrando polvo o partículas de suciedad al interior de la cámara y parte de este polvo se posará sobre el sensor.

La mayoría de las cámaras de objetivos intercambiables tienen algún sistema de autolimpieza del sensor, normalmente hacen vibrar al sensor o le aplican ultrasonidos para que las partículas se desprendan por sí solas.

Con un poco de suerte no tendremos que limpiar nunca el sensor de forma manual, porque es un proceso un poco delicado. Pero puede ocurrir que un día nos encontremos en las fotos con alguna pequeña mancha, que correspondería con alguna mota o mancha en el propio sensor. Ten en cuenta que también puede ser debida al objetivo.

¿Cómo saber si el sensor está manchado o tiene alguna partícula adherida?. Para detectar posibles manchas pondremos un objetivo con el diafragma lo más cerrado posible y con el ISO más bajo. Podemos hacer una foto al cielo azul, a un papel blanco o alguna superficie lisa sin textura, de color claro. Las manchas o partículas aparecerán al ampliar la imagen como pequeños círculos más oscuros, un poco difuminados normalmente.

Otra opción es configurar un tiempo de exposición alto, 2-3 segundos, y hacer una foto a una pared blanca moviendo la cámara. En este caso, si aparecen puntos perfectamente enfocados corresponderían a las zonas manchadas del sensor, todo lo demás aparecerá movido.

Para verificar que se trata del sensor y no del objetivo podemos probar con un segundo objetivo y ver si los puntos coinciden en todas las pruebas.

Hay varios procedimientos para la limpieza del sensor. Ten en cuenta que la superficie del sensor es muy delicada y la limpieza tiene un cierto riesgo de dañar el sensor, unos procedimientos más que otros, unos sensores son más delicados que otros.. Si no te quieres arriesgar lleva la cámara al servicio técnico.

Si se trata sólo de motas de polvo probablemente el método más sencillo y seguro para hacerlo uno mismo en casa es utilizando unas barras o lápices de gel como el Eyelead SCK-1. Estas barras están hechas de una gelatina a la que se adhiere el polvo del sensor y luego se elimina la suciedad sobre un papel adhesivo que trae el kit.

IMPORTANTE: Debes tener en cuenta que algunos modelos de sensor como los sensores de las Sony sin espejo (serie NEX, Alpha..) tienen un recubrimiento que se adhiere demasiado al gel y hace que se queden partículas de gel sobre el sensor. No usar por tanto en esas cámaras de Sony y antes de usarlo consulta en internet para ver si tu cámara en concreto podría tener algún problema. En cualquier caso el método supone menos riesgo que la limpieza con algún producto químico, alcohol, etc.

 

 

Este método sólo es eficaz para eliminar motas de polvo o partículas. Si el sensor tiene una mancha de grasa probablemente no la va a eliminar. Si han llegado salpicaduras o condensación de humedad al sensor, junto con el polvo del ambiente hará que la suciedad sea más resistente y esté más pegada, y seguramente tampoco se va a poder eliminar con este método de limpieza en seco.

No utilices la barra de gel para limpiar el espejo ni ningún otro elemento de la cámara porque podemos romper o desajustar algo.

Si la barrita de gel está rígida o muy dura (no se comporta como una gelatina algo pegajosa) seguramente estará estropeada y no conviene usarla.

 

Si no quieres utilizar este procedimiento puedes intentar soplar el sensor con el soplador de aire manual, pero ten en cuenta que puede ocurrir que parte del polvo que hay en el interior de la cámara vaya a parar al sensor. Es decir, puede que quitemos unas motas y aparezcan otras. Posiblemente probando repetidamente con el soplado y la limpieza automática del sensor consigamos eliminar esas partículas sin necesidad de tocar el sensor físicamente.

 

Hay otros procedimientos de limpieza con líquidos especiales o con alcohol isopropilico, pero hay que estar seguros de que el recubrimiento del sensor sea compatible con el producto químico de limpieza que vamos a utilizar. Como último recurso, para manchas de grasa o motas muy pegadas, no quedaría más remedio que esta limpieza con líquidos o llevar la cámara directamente al servicio técnico si las manchas del sensor se aprecian a simple vista en nuestras fotos y no nos queremos arriesgar.

 

 

Baterías

Con las baterías actuales de Ion Litio (Li-ion) hay que tener en cuenta que la descarga completa equivale a gastar un ciclo de carga y cada batería tiene un número limitado de ciclos de carga-descarga completos. Por lo tanto si agotamos completamente la batería estaremos reduciendo su vida útil.

Por darte una referencia, una batería típica de Ion Litio puede tener una vida media de 300-500 ciclos a 100% DoD (Deep of Discharge – profundidad de descarga, es decir, 100% DoD es cargar al 100% y descargar hasta el 0%). Mientras que llegaría a 1200-1500 ciclos al 50% DoD, es decir,  si la recargamos antes de que llegue al 50% de carga. Descargas menos profundas implican mayor vida útil. Lógicamente tendremos que buscar un equilibrio que sea práctico y que nos dé cierta autonomía sin tener que llevar encima un montón de baterías de repuesto.

La regla sería mantener siempre que sea posible la carga por encima del 20% (tampoco vamos a renunciar a la foto del siglo por no respetar la regla del 20%, pero sí es una buena práctica). Y recargar siempre que podamos. Es preferible llevar al menos una batería extra adicional para sustituir cuando se vaya agotando la principal.

Si no vamos a usar la batería durante un tiempo lo ideal es guardarlas con una carga en torno al 40%. Esto normalmente es complicado. Lo que sí es importante es acordarse de no dejarlas descargadas o con muy poca carga durante mucho tiempo.

A las baterías Li-ion no les gusta ni el frío extremo ni el calor extremo. Con frío extremo funcionan mal, pero es más perjudicial para ellas las altas temperaturas. Por tanto evita dejarlas al sol o guardarlas junto a fuentes de calor. Algunas cámaras se sobrecalientan por ejemplo al grabar vídeo durante cierto tiempo de forma continuada, a la larga puede reducir la vida de las baterías.

Si ves que la batería entra muy justa en su receptáculo en la cámara, es decir, cuesta más de lo normal sacarla o introducirla, puede deberse a que se ha deformado ligeramente, y que se ha estropeado o está a punto. No utilices esa batería ya que podría ocurrir que quede aprisionada en la cámara y tendrías que llevarla al servicio técnico.

En cualquier caso hay que tener en cuenta que la batería no deja de ser un consumible y que a medida que la usamos irá bajando su rendimiento y capacidad de carga. Si no se estropea llegará un momento en que su capacidad de carga será tan pequeña que no valdrá la pena utilizarla.